SmarTag
Para quien anda en moto, en bici o corre solo. Grupo sanguíneo, alergias, tratamiento y tres contactos.
Un tag con chip NFC y código QR para tu casco, la mochila de tu hijo o el collar de tu perro. Quien lo encuentre acerca el teléfono y ve los datos médicos y a quién llamar. Sin app, sin clave, en dos segundos.
Cada tag está pensado para quien lo lleva. Cambia el formato y cambia lo que muestra el perfil; el precio no cambia nunca.
Para quien anda en moto, en bici o corre solo. Grupo sanguíneo, alergias, tratamiento y tres contactos.
Si se pierde, quien lo encuentre avisa a los dos apoderados con un toque. Alergias alimentarias y quién puede retirarlo.
Para quien puede desorientarse. Diagnóstico, medicamentos, marcapasos y llamada directa al cuidador antes que al 131.
Para que el prevencionista de riesgos lo impulse en toda la empresa. Grupo sanguíneo, alergias, empresa, cargo y la mutual de seguridad, con llamada directa.
El vecino que lo encuentre no necesita lector veterinario: le basta la cámara del teléfono para llamarte al instante.
En Chile hay 12,5 millones de perros y gatos con dueño y solo 27% tiene microchip registrado. El microchip necesita un lector veterinario; el QR lo lee cualquiera.
Llega a tu casa con un código de activación impreso en la tarjeta. Entras, llenas tu perfil en tres minutos y lo editas cuando quieras, gratis, para siempre.
Acerca el celular al tag si tiene NFC, o apunta la cámara al código QR. Funciona en iPhone y Android, sin descargar nada.
Ve tus datos médicos y llama con un toque. Al mismo tiempo, tus contactos reciben un WhatsApp con la ubicación.
El minuto que importa es el que pasa entre que alguien escanea el tag y que tu familia se entera.
La pantalla está ordenada por urgencia, no por prolijidad: quien la mira está con adrenalina y solo alcanza a leer lo primero.
En grande, lo primero de la pantalla. Es el dato que pide el SAMU antes que cualquier otro.
Destacadas en rojo. Es la información que puede cambiar lo que te administran en la ambulancia.
Anticoagulantes, diabetes, epilepsia, marcapasos. Lo que no se ve por fuera y cambia el manejo.
Con nombre y parentesco. Un toque y el teléfono los marca, sin copiar ningún número.
Tu clínica en convenio, tu rescate móvil o tu seguro, con llamada directa al número que cargaste.
Quien te ayuda puede fotografiar la escena. Las fotos quedan en tu historial, no en el de él.
Cuesta $9.990 porque el tag cuesta poco y mantener tu perfil en línea cuesta centavos al año. No hay razón para cobrarte todos los meses por eso. Los packs mezclan las variantes que quieras.
Si tu organización entrega SmarTag a sus afiliados, el botón de tu central queda en primera posición del perfil: cuando alguien encuentra a un accidentado, el primer número que ve es el tuyo.
Tu paramédico llega a la escena sabiendo grupo sanguíneo, alergias y número de afiliado.
Un beneficio tangible que el afiliado lleva encima todos los días.
Deber de cuidado con repartidores y personal en moto, con un producto que se ve.
SmarTag Work para minería, construcción e industria: lo impulsa el prevencionista, lo llevan todos en el casco.
Kids para la comunidad escolar, Senior para adulto mayor, Pets para tenencia responsable.
Entregamos 300 tags con tu marca a una cartera acotada y medimos cuántos se activan en 60 días. Desde 50 unidades el precio es $5.990; desde 500, $4.490.
No, ni tú ni quien te encuentre. El perfil se abre en el navegador del teléfono, como cualquier página web. Es a propósito: en una emergencia nadie va a descargar una app.
Escanea el código QR impreso en el mismo tag con la cámara. Por eso llevan los dos: el NFC es más rápido, el QR funciona siempre.
No. Pagas una vez el tag y tu perfil queda en línea, editable, sin costo. Si quieres un segundo tag lo compras aparte, pero nunca te vamos a cobrar por mantener tus datos.
Sí, cualquiera que tenga el tag en la mano. Eso es exactamente lo que lo hace funcionar: en una emergencia no hay tiempo para claves. Por eso tú eliges campo por campo qué se muestra, y datos como tu RUT o tu previsión nunca son públicos.
No, lo complementa. El microchip es obligatorio por ley y sirve para identificar al animal en el registro, pero necesita un lector veterinario. La placa con QR la lee cualquier vecino que encuentre a tu perro en la calle, con la cámara de su teléfono.
Solo lo mínimo que sirve para ayudarlo: nombre, edad, alergias, condiciones y los apoderados. Nunca su dirección ni su RUT, y el colegio aparece solo por nombre. El consentimiento lo das tú como apoderado.
Lo suspendes desde tu cuenta en un segundo y deja de mostrar datos. Cuando abramos las ventas podrás pedir un tag de reposición; te avisaremos el precio y cómo hacerlo.